La Caldera.

Su historia.

La Caldera ostenta sus calles simples y frondosamente arboladas, mientras el fondo del paisaje lo trazan el cielo siempre azul, y los cerros verdes que hacen de marco natural a la monumental imagen del Cristo Penitente.

Ubicadas en el pueblo de La Caldera en Salta a solo 3 cuadras de la plaza principal y camino a la imponente imagen del Cristo de La Caldera que cuenta con 26 metros de altura, nuestras  cabañas cuentan con capacidad para 5 personas, totalmente equipadas y con todo el confort que necesitas para descansar y desconectarte de sus ocupaciones cotidianas.

Disponibles todo el año. Se encuentran enclavadas en un lugar mágico e ideal para reencontrarnos en familia, disfrutar de la paz y la tranquilidad en contacto con la naturaleza.

Este paradisiaco pueblo cuenta con todos los atractivos para hacer de su estadía un momento de ensueño, con la posibilidad de hacer cabalgatas, disfrutar de caminatas, avistaje de aves, paseos en bicicleta, practicar deportes náuticos y pesca deportiva en el Dique Campo Alegre a solo 5 km.

El municipio cuenta además con un camping con todas las instalaciones, natatorio y playón deportivo.

La Caldera es una pequeña localidad, cabecera del departamento del mismo nombre, de la Provincia de Salta, en el noroeste de Argentina.

A 23 km en dirección norte de la ciudad de Salta, por la RN 9 (km 1.623).

El pueblo de La caldera nació en 1592, como tierras otorgadas en nombre de Don Fernando de Toledo y Pimentel, luego de la fundación de la ciudad de Salta.

Allí la orden jesuítica crea la Misión dedicada a «Nuestra Señora de Copacabana», construyendo templo, escuela y talleres. Con posterioridad, luego de la expulsión de América de los Jesuitas, en 1780 se conoció el inventario que estos misioneros hicieron del lugar antes de abandonarlo. En el documento, cuando hacen referencia a la Estancia de La Caldera, detallan entre otras cosas, a la «Capilla de tres tirantes», y varios bienes de la misma. Producida la expulsión de los jesuitas, la Estancia de La Caldera, menos la Capilla, es adquirida por un señor de apellido De los Santos, comenzándose a construir las primeras viviendas en los alrededores del oratorio.

La Caldera conserva el encanto de su arquitectura de la primera mitad del siglo XIX. Brindando a sus visitantes la tranquilidad  de un poblado que pareciera alejado del tiempo. Conserva fuertes tradiciones gauchas y concede la posibilidad de interactuar con la frondosa vegetación que contiene todos los tonos de verde, maravillando con su belleza.